La fiesta de barrio
Un poco de historia: así prendió la mecha en el barrio
El año que lo cambió todo
Corría el año 1998 cuando un grupo de vecinos del barrio se hizo la pregunta clave: «¿Y por qué nosotros no tenemos hoguera?». El parque Lo Morant, un punto de encuentro para tantas familias, era el sitio perfecto. Así que, ni cortos ni perezosos, se liaron la manta a la cabeza. Con la ilusión como principal presupuesto, los primeros comisionados y presidentes pusieron en marcha un sueño que, a día de hoy, sigue muy vivo.
Más de veinte años de fuego y tradición
Desde entonces, ha llovido bastante, pero la llama sigue intacta. La Hoguera Plaza Lo Morant ha crecido, ha celebrado aniversarios, ha ganado algún que otro premio y, por encima de todo, ha creado una auténtica familia festera. Y eso se nota. El apoyo de las tiendas del barrio y de los vecinos es la prueba de que esta no es una hoguera más; es la hoguera de su gente.
El arte que arde: un paseo por sus monumentos
Los artistas que han dejado su huella
El alma de una hoguera es su monumento, esa obra de arte que nos hace soñar durante unos días antes de convertirse en cenizas. Por la Plaza Lo Morant han pasado artistas con mucho talento. En sus comienzos, fue Juan Carlos Asensi quien dio forma a sus primeras ilusiones de cartón. Últimamente, el encargado de dar vida a sus monumentos ha sido José Manuel García «Pachi», con un estilo más moderno. Cada uno, a su manera, ha ayudado a escribir la historia artística de la comisión.
Las historias que nos han contado
Cada hoguera tiene un mensaje, una crítica, un guiño. Y las de Lo Morant han hablado de todo. Recuerdo lemas como «Magia Ilusión» que te transportaban a un mundo de fantasía, u otros más gamberros como «Vikingadas». Han sido un espejo de lo que pasaba en la calle, usando el ingenio y el humor para sacarnos una sonrisa.
La vida en el racó: el alma de la hoguera
Belleas y damas: el orgullo de la comisión
Si te pasas por el racó, las verás brillar. La bellea y sus damas de honor son las máximas representantes, el orgullo de la comisión. Su proclamación es, sin duda, uno de los momentos más bonitos del año. Ellas son la imagen de la hoguera y llevan el nombre de Plaza Lo Morant en cada desfile, en cada acto, con una elegancia y un saber estar que emocionan.
Una gran familia festera
Pero si algo define a esta hoguera es su gente. Aquí no hay extraños, solo amigos que todavía no se conocen. El ambiente es familiar y muy acogedor. Durante todo el año, el racó tiene vida: organizan cenas, venden lotería (¡que nunca se sabe!) y se apuntan a un bombardeo. Si alguna vez has pensado en vivir la fiesta desde dentro, este es uno de esos sitios donde te acogen con los brazos abiertos.
¿Dónde nos vemos? Guía para no perderte nada
El parque lo morant: nuestro cuartel general
En la semana grande de Hogueras, el parque se transforma. Allí plantan su monumento y montan la barraca. Un consejo: no te pierdas el Certamen de Arroces que organizan en el parque. Es la excusa perfecta para disfrutar de la mejor gastronomía alicantina en un ambiente de primera. ¡Ojo, que el nivel es alto!
Vívelo con nosotros
La comisión de Plaza Lo Morant se deja la piel en cada acto oficial. Les verás emocionarse en la Ofrenda de Flores, saltar en las mascletàs y, sí, también soltar una lagrimita en la Cremà. Si quieres sentir el verdadero espíritu de las Hogueras, acércate a su racó.