Castillo de Santa Bárbara
El castillo que ves desde cualquier punto de la ciudad no es decoración: es visita obligada. Sube en el ascensor que sale del túnel en la playa del Postiguet o, si tienes piernas y ganas, a pie por el Barrio de la Santa Cruz. Las vistas al puerto, a la ciudad y al mar en un día despejado justifican el subidón. Entra en las habitaciones rupestres y en la Torre del Homenaje; hay más historia aquí que en muchos museos.