La fiesta de barrio
Un monumento en el corazón de alicante
La plaza que se para para hacerse arte
El sitio donde plantan esta hoguera es un auténtico privilegio. La Plaza de la Diputación, que cualquier otro día del año es un no parar de coches y gente, de repente, echa el freno. El asfalto desaparece para dejar paso a un gigante de cartón y madera.
Es la puerta de entrada para cualquiera que llegue en tren y el punto de encuentro por excelencia. Esos días, la plaza tiene una energía que engancha: gente alucinando con los ninots, el soniquete de las bandas de música y ese olor a pólvora y churros que alimenta el alma festera. Te lo digo por experiencia, después de muchos años pateándonos las Hogueras, la emoción que se vive aquí mientras la montan… es de otro planeta.
Donde quedamos todos: alicantinos y turistas
Una de sus mejores cosas es que no tiene pérdida. Llegas andando tranquilamente desde la Explanada, Luceros o el Mercado Central. Su tamaño y su lugar en una plaza tan abierta hacen que sea, sin duda, una de las hogueras más fotografiadas de todas las fiestas. Es el típico sitio donde dices: «¡Nos vemos en la Dipu y desde ahí empezamos la ruta!».
Siempre en la élite: la categoría especial
¿Qué es eso de ser de ‘especial’?
A ver, para que nos entendamos: cuando oyes que una hoguera es de «Categoría Especial», piensa que estás ante la Champions League de las Hogueras. Aquí solo juegan los monumentos más bestias: los más grandes, los más caros y los más espectaculares.
Son auténticas obras de arte que cuestan un dineral, y eso se nota. Ninots que parecen que van a echar a andar, remates que te obligan a torcer el cuello para ver el final y un nivel de detalle que te deja con la boca abierta. Estar en este club es a lo que aspira toda hoguera, y Diputació-Renfe es ya una veterana de esta liga.
Una historia de paciencia y victoria
Aunque lleva muchos años codeándose con las mejores, la historia reciente de Diputació-Renfe es de las que molan. Se fundó allá por 1946, ¡imagínate! Pues tuvo que esperar hasta 2023 para, por fin, llevarse el primer premio. Fue un momentazo para la fiesta y para todo el barrio.
El monumento de ese año, «L-Mental», no solo enamoró al jurado, sino a toda la ciudad. La gente lo celebró como si fuera el gol de la victoria en el último minuto. Ese premio la convirtió en una leyenda.
El arte que arde: los genios del cartón
David Sánchez Llongo, un artista para la historia
¿Y quién hace estas maravillas? Pues los artistas foguerers, unos auténticos genios que convierten el cartón y la madera en pura magia. El del premio de 2023 fue David Sánchez Llongo. Este hombre se pasó el juego, porque hizo algo que casi nadie ha conseguido: ganar el primer premio en las Fallas de Valencia y en las Hogueras de Alicante el mismo año. Un doblete histórico.
Los monumentos de «la Dipu» suelen ser así: visualmente una pasada, con un colorido y unas formas que te atrapan, pero con un mensaje de fondo, con esa crítica social y ese humor tan nuestro.
Consejos para que no te pierdas nada
- El espectáculo de la ‘plantà’: No seas de los que solo la ven terminada. Mi consejo es que te pases por la plaza los días antes del 20 de junio. Ver cómo montan ese puzle gigante con grúas es una pasada y te hace valorar mucho más el currazo que lleva.
- La foto perfecta: ¿De día o de noche? ¡Las dos! De día, flipas con los colores y los detalles de cada ninot. Pero de noche, con las luces, la hoguera se transforma. Para mí, de noche tiene una magia especial.
- La ‘Cremà’, una despedida a lo grande: La noche del 24 de junio es el adiós. Ver cómo el fuego devora esta obra de arte es una mezcla de pena y alegría increíble. Y prepárate para la «banyà»: cuando los bomberos te empapan con las mangueras. ¡Es el final de fiesta perfecto! Un buen sitio para verla es desde la Avenida de la Estación. Hay gente, sí, pero merece la pena.