La fiesta de barrio
¿Qué es la Hoguera Sagrada Familia? mucho más que una comisión
Pasear por el barrio de Sagrada Familia durante las fiestas es una gozada. Enseguida notas que esto no va solo de plantar un monumento. Aquí no eres un número más, eres uno de los suyos. Es algo que te dicen ellos mismos y que se siente en el ambiente. Han conseguido algo increíble: unir a abuelos, padres y nietos bajo una misma pasión, creando un sentimiento de pertenencia que ya quisieran muchos.
Su racó es el centro de todo, un hervidero de actividad donde se trabaja, sí, pero sobre todo se ríe y se comparten horas y horas de preparativos. Pero la magia explota en la calle Pintor Zuloaga, que cada junio se transforma en el escenario de su arte. Para mí, lo que les hace especiales es ver cómo viven cada momento, desde disfrazarse para un desfile hasta organizar actos solidarios. Es un compromiso que va mucho más allá de la fiesta.
Un palmarés que habla por sí solo: una historia de éxito
Hablar de la «Sagra» es hablar de una hoguera con solera. Su nombre lleva décadas sonando entre los ganadores. Ya en los años 60 apuntaban maneras. De hecho, hay un monumento que se ha quedado en la memoria de los más veteranos: «Turismo», del gran artista Ramón Marco. En 1966, esa hoguera se llevó un premio especial que dejó claro que esta comisión había llegado para quedarse.
Desde entonces, han llenado sus vitrinas con premios de todas las categorías, colaborando con artistas de primer nivel. Y lo mejor es que no viven del recuerdo. Siguen en la brecha, como demostraron con el reciente premio a la mejor alusión a la India en 2024. Una prueba de que la creatividad aquí no descansa.
El espectáculo está en su ADN
Si hay algo que define a la Sagrada Familia es su capacidad para montar un buen espectáculo. Verlos en el Desfile del Ninot es una pasada. No es de extrañar que les llamen los «maestros del disfraz», porque la imaginación que le echan es de otro nivel. Y lo más bonito es que todo sale de ellos mismos. Son los propios comisionados los que diseñan y cosen los trajes, montan los decorados… Horas y horas de trabajo en equipo que se notan en el resultado final.
Y claro, verlos desfilar en la Ofrenda de Flores es pura emoción. Es uno de esos momentos en los que se siente de verdad lo que significa ser foguerer. Siempre con su banda de música, siempre con una sonrisa.
Consejos para no perderte nada
Si vienes a Alicante por Hogueras, apúntate esta visita. Lo primero, claro, es admirar su monumento principal. Tómate tu tiempo, porque siempre está lleno de detalles y de esa crítica tan alicantina. Al lado, no te pierdas la hoguera infantil, que suele ser una pequeña joya llena de color e ingenio.
Pero si de verdad quieres sentir el ambiente, acércate a su racó. Es el sitio perfecto para tomar algo, escuchar buena música y charlar con la gente del barrio. Y, por supuesto, la noche de la Cremà. Es un momento mágico, ver cómo el fuego purifica un año de esfuerzo y cómo todo el barrio lo vive unido. Si vas, ya verás por qué todo el mundo repite…