La fiesta de barrio
La historia reciente: los monumentos que nos han hecho vibrar
Últimamente, la Plaza del Mediterráneo ha apostado fuerte, y se nota. Han confiado en artistas que son auténticos pesos pesados de la fiesta, y el resultado salta a la vista.
2025: «Foc» de David Sánchez Llongo
Este año, la apuesta ha sido por la esencia, por lo que nos mueve a todos: el fuego. La comisión ha vuelto a confiar en el maestro David Sánchez Llongo para dar vida a «Foc», un monumento que, ya desde el boceto, huele a pólvora y a noche de cremà. Y para los peques, la hoguera infantil «Mediterráneamente Hindú», de Eliot García, que seguro que nos hará viajar a un mundo exótico y lleno de color. Un tándem de artistas de lujo.
2024: «Horus», un viaje a Egipto sin salir de alicante
¿Te acuerdas de «Horus»? Fue increíble. La plaza se convirtió en un pedazo del antiguo Egipto. También obra de David Sánchez Llongo, fue uno de esos monumentos que te dejaban con la boca abierta por su tamaño y, sobre todo, por su impresionante nivel de detalle. Recuerdo pasar un buen rato descubriendo todos los secretos que escondía. La infantil, «Aventolats» de Eliot García, era la fantasía perfecta para completar el viaje.
2023: «La primavera la sangre altera», una explosión de color
¡Qué alegría de hoguera! Con el lema «La primavera la sangre altera», David Sánchez Llongo llenó la plaza de color y buen rollo. Era un monumento que te contagiaba su energía solo con mirarlo. La infantil, «El Circo de la Vida», del mismo artista, era la guinda del pastel, con esa ternura que tienen las hogueras de los niños. Una de las más recordadas de ese año, sin duda.
Un viaje por las décadas: monumentos que hicieron historia
La Plaza del Mediterráneo tiene un buen baúl de los recuerdos. Por aquí han pasado grandes del arte de la hoguera y se ha visto cómo ha evolucionado la fiesta. Vamos a recordar algunas de esas joyas que han quedado en la memoria de muchos alicantinos.
La década de los 2000: entre la magia y la comunicación
Los años 2000 fueron una época clave para la hoguera Plaza del Mediterráneo. En el año 2000, los Hermanos Gómez Fonseca nos regalaron «Magia Alicantina». Más tarde, artistas como José Gómez Zaragoza y José Manuel Gómez Zaragoza dejaron su sello con «Fuego y Mar» (2002) y «Comunicación» (2003). Se notaba una apuesta clara por artistas de la tierra, gente que sabe de lo que va esto y que crea monumentos que nos tocan la fibra.
Los años 90: sátira y crítica social
La década de los noventa fue más cañera. Se notaba en el ambiente y, cómo no, en las hogueras. En 1991, un jovencísimo Pere Baenas, que luego se convertiría en una leyenda, plantó «Injusticias». Un año antes, Julio Esplá nos hacía pensar con «Protección y problemas fogueriles». Eran hogueras valientes, con esa estética tan de los 90, que usaban la sátira para dar un tirón de orejas.
Los inicios: el fuego como protagonista
Y todo empezó en 1987. El primer monumento del que tenemos constancia fue obra de Francisco Granja. ¿Y el lema? No podía ser otro: «El Fuego». Toda una declaración de intenciones. Aquella hoguera fue la primera piedra de una comisión que, desde entonces, no ha dejado de darnos alegrías.