El tejido empresarial de la provincia de Alicante tiene ante sí un escenario de transformación profunda. La pugna entre China y Estados Unidos, la reconfiguración de las cadenas de suministro globales, la presión sobre la seguridad industrial y la captación de talento son ya preocupaciones concretas para las firmas alicantinas, no solo tendencias lejanas. Así lo puso de manifiesto la Asamblea de Ineca, celebrada en Elche, que reunió a dos voces de referencia para analizar este momento de cambio.
El economista Francisco Uría y el general en la reserva Francisco García-Almenta fueron los encargados de ofrecer una lectura doble del nuevo mapa global: la económica y la estratégica. El encuentro, organizado por el Instituto Económico de la Provincia de Alicante, sirvió para poner sobre la mesa cuestiones que van desde el papel de Europa en la nueva geopolítica hasta las oportunidades concretas que España puede aprovechar como plataforma energética, logística e industrial.

Qué se debatió en la Asamblea de Ineca
La sesión abordó la transformación de la globalización tal como se había entendido hasta ahora. Durante décadas, la integración económica mundial permitió a empresas de todos los tamaños acceder a mercados, materias primas y mano de obra a escala planetaria. Ese modelo está siendo cuestionado por la tensión geopolítica entre las dos grandes potencias, por la pandemia y sus consecuencias sobre las cadenas de suministro, y por una creciente presión hacia la autonomía estratégica en sectores considerados críticos.
Francisco Uría aportó la perspectiva económica sobre cómo este cambio de ciclo afecta a las empresas europeas y españolas. Por su parte, el general García-Almenta ofreció una lectura desde el ámbito de la seguridad y la defensa, un ángulo que cada vez resulta más relevante para entender las decisiones de inversión industrial y la localización de infraestructuras estratégicas.
El papel de España como plataforma energética y logística
Uno de los ejes del debate fue la posición que España puede ocupar en este nuevo orden. La Península Ibérica reúne condiciones geográficas, energéticas y logísticas que la sitúan en una posición potencialmente ventajosa: acceso al Atlántico y al Mediterráneo, capacidad de generación de energías renovables, infraestructuras portuarias y una red de conexiones con el norte de África y América Latina que ningún otro país europeo puede replicar con la misma facilidad.
Para la provincia de Alicante, este debate no es abstracto. La provincia cuenta con un tejido industrial diversificado, con sectores como el calzado, el juguete, el mármol, la agroalimentación y la industria auxiliar, que dependen en distinta medida de las relaciones comerciales internacionales. Cualquier reconfiguración de los flujos globales tiene consecuencias directas sobre la competitividad de estas empresas y sobre el empleo que generan. En este sentido, iniciativas como las que se están desarrollando en municipios del interior de la provincia para reforzar el suelo industrial disponible cobran especial relevancia. La planificación de suelo industrial en Ibi con apoyo del Ivace es un ejemplo de cómo la provincia trabaja para estar preparada ante nuevas demandas productivas.
Seguridad e industria: una relación cada vez más estrecha
La presencia de un general en la reserva en un foro empresarial no es casual. La seguridad ha pasado a ser una variable de primer orden en las decisiones de inversión industrial. La dependencia de componentes críticos fabricados en terceros países, la vulnerabilidad de las infraestructuras digitales y la necesidad de garantizar el suministro de materiales estratégicos han llevado a los gobiernos europeos a replantear sus políticas industriales con criterios de resiliencia y soberanía.
Este giro tiene implicaciones directas para las empresas de la provincia. Sectores como la defensa, la ciberseguridad, la energía o la logística están recibiendo atención y recursos públicos que antes no tenían. La Comunitat Valenciana no es ajena a este proceso: la alianza de regiones europeas en torno a la industria de defensa impulsada desde la Generalitat Valenciana muestra que el debate ha llegado también a la agenda política regional.
El talento, otro frente abierto para las empresas alicantinas
Junto a la seguridad y la industria, el talento fue el tercer gran eje del encuentro. La capacidad de atraer y retener profesionales cualificados es uno de los retos más citados por las empresas de la provincia, especialmente en sectores tecnológicos, industriales y de servicios avanzados. La competencia por el talento ya no es solo local ni nacional: es global, y las empresas alicantinas compiten con destinos que ofrecen condiciones muy distintas.
En este contexto, la calidad de vida que ofrece Alicante como ciudad y como provincia puede ser un argumento diferenciador. El clima, el coste de vida comparativamente más bajo que otras grandes ciudades españolas, la oferta cultural y de ocio, y la conectividad aérea son factores que algunas empresas ya utilizan en sus estrategias de atracción de profesionales. Sin embargo, para que ese potencial se traduzca en resultados concretos, se necesitan también ecosistemas empresariales sólidos, formación adaptada y políticas activas de empleo. La financiación de proyectos de empleo y lucha contra la despoblación por parte de la Diputación de Alicante apunta en esa dirección, aunque el reto sigue siendo de gran envergadura.
Por qué este debate importa para la provincia
Foros como el de Ineca cumplen una función que va más allá del intercambio de ideas. Permiten que empresarios, directivos y responsables institucionales de la provincia compartan una lectura común de los cambios que están ocurriendo y puedan anticipar decisiones. En un momento en que los márgenes de error son más estrechos y la velocidad de los cambios es mayor, contar con análisis rigurosos y perspectivas diversas es un activo para cualquier tejido productivo.
La provincia de Alicante tiene fortalezas reales, pero también vulnerabilidades que el nuevo contexto global puede amplificar. El debate abierto en Elche no ofrece respuestas definitivas, pero sí plantea las preguntas correctas para que empresas e instituciones puedan orientar mejor sus decisiones en los próximos años.