El parque empresarial de Las Atalayas, uno de los principales enclaves industriales y tecnológicos de Alicante, ha sido escenario de una operación inmobiliaria que cierra un capítulo relevante en la historia reciente del tejido empresarial local. Sociedades vinculadas a Petroalacant y a la conocida cadena Mucho Cartucho han adquirido las naves que pertenecían a Verne Technology Group, la tecnológica alicantina que atravesó un concurso de acreedores. La multinacional vasca Dominion, que ya ocupaba esos espacios, continuará haciéndolo durante al menos tres años bajo la condición de arrendataria.
La transacción supone la culminación de la liquidación de una parte del patrimonio inmobiliario de Verne, empresa que en su momento fue un referente del sector tecnológico en la provincia de Alicante. El hecho de que los nuevos propietarios sean sociedades con raíces locales añade un matiz de interés para quienes siguen la evolución del ecosistema empresarial alicantino.

Qué implica la operación para Las Atalayas
Las Atalayas es el parque empresarial de referencia en Alicante para empresas del sector tecnológico, logístico e industrial. La compraventa de estas naves no altera de forma inmediata la actividad que se desarrolla en ellas, ya que Dominion, la empresa que las ocupa, ha acordado mantener su presencia durante un periodo mínimo de tres años. Esto garantiza continuidad operativa en el espacio y estabilidad para los trabajadores que desarrollan su actividad allí.
Lo que cambia es la titularidad del inmueble. Los nuevos propietarios, ligados a Petroalacant y a Mucho Cartucho, pasan a ejercer como arrendadores de una empresa de la envergadura de Dominion, multinacional con presencia en múltiples países y especializada en servicios de ingeniería y tecnología.
El contexto: el concurso de acreedores de Verne
Verne Technology Group fue durante años una de las empresas tecnológicas más destacadas con sede en Alicante. Su concurso de acreedores marcó un punto de inflexión en el sector local, y la liquidación de su patrimonio inmobiliario ha sido un proceso que se ha desarrollado por fases. Esta compraventa representa, según la información disponible, la culminación de al menos una parte de ese proceso de desinversión forzada.
Los concursos de acreedores en empresas tecnológicas de cierto tamaño suelen tener consecuencias que van más allá de la propia compañía: afectan a proveedores, clientes, empleados y al tejido empresarial del entorno. En el caso de Verne, la continuidad de Dominion en las instalaciones es un elemento que atenúa el impacto sobre el ecosistema de Las Atalayas.
Para entender mejor cómo afectan este tipo de decisiones al entorno empresarial provincial, es útil revisar cómo otras operaciones han condicionado los parques industriales de la zona, como ocurrió con la clausura de la tercera campa en el parque empresarial de Torrellano-Elche, otro ejemplo de cómo las decisiones sobre suelo industrial tienen repercusión directa en la actividad económica local.
Quiénes son los nuevos propietarios
Los compradores son sociedades vinculadas a dos nombres conocidos en el ámbito empresarial alicantino. Petroalacant es una empresa con trayectoria en el sector energético local, mientras que Mucho Cartucho es una cadena de tiendas de consumibles de impresión con fuerte implantación en la provincia y presencia nacional. Que ambas estructuras empresariales diversifiquen hacia el sector inmobiliario industrial no es un fenómeno aislado: muchas empresas locales consolidadas optan por el ladrillo industrial como vía de inversión y generación de rentas estables.
La operación refleja también el atractivo que mantiene Las Atalayas como destino de inversión inmobiliaria empresarial, especialmente cuando el activo viene acompañado de un inquilino solvente y con contrato a medio plazo como Dominion.
Dominion: tres años de continuidad garantizada
Dominion es una multinacional vasca cotizada en bolsa que opera en el ámbito de los servicios especializados de ingeniería, tecnología y mantenimiento industrial. Su presencia en Alicante, concretamente en Las Atalayas, tiene ahora una continuidad asegurada contractualmente durante al menos tres años. Esto significa que la actividad diaria en esas naves no se verá interrumpida por el cambio de propietario.
Para los trabajadores de Dominion en esas instalaciones, la operación no debería suponer cambios inmediatos en sus condiciones laborales. El arrendamiento a largo plazo es precisamente el mecanismo que permite que este tipo de transacciones se produzcan sin generar incertidumbre operativa.
Impacto en el ecosistema empresarial de Alicante
Operaciones como esta son un termómetro del estado del mercado inmobiliario industrial en la provincia. La existencia de compradores locales con capacidad para adquirir activos de este tipo indica que hay capital privado alicantino dispuesto a invertir en suelo y nave industrial, un segmento que en los últimos años ha ganado atractivo frente a otros tipos de inversión inmobiliaria.
Al mismo tiempo, la presencia de grandes empresas como Dominion en parques como Las Atalayas refuerza la imagen de Alicante como ciudad con capacidad para atraer y retener actividad empresarial de alto valor. Conocer la situación de la inversión del Consell en Alicante y el déficit acumulado ayuda a contextualizar por qué la iniciativa privada juega un papel tan relevante en el desarrollo económico de la provincia.
La noticia también conecta con el debate más amplio sobre el futuro del suelo industrial en la Comunitat Valenciana, donde la disponibilidad de naves de calidad y bien comunicadas sigue siendo un factor determinante para la localización de empresas tecnológicas y de servicios.
Un cierre de etapa con perspectiva de futuro
La venta de las naves de Verne en Las Atalayas cierra formalmente una etapa vinculada al concurso de acreedores de la tecnológica alicantina. Para el parque empresarial, la operación supone una transición ordenada: nuevos propietarios con perfil inversor local y un inquilino multinacional que garantiza actividad durante los próximos años. Es, en definitiva, una muestra de cómo el mercado absorbe y reordena activos empresariales incluso en situaciones de dificultad financiera, con resultados que, al menos en este caso, preservan la continuidad del tejido productivo en una de las zonas industriales más importantes de Alicante.