La Asociación de Comerciantes Concesionarios en Mercados Municipales de Alicante ha salido a aclarar su postura respecto al proyecto de modificación de la ordenanza que regula estos espacios. Su mensaje es matizado: no rechazan la reforma, pero tampoco la respaldan sin condiciones. El punto central de su exigencia es que se fije un límite claro a la actividad hostelera dentro de los mercados, un aspecto que, según la asociación, no queda suficientemente regulado en el texto actual.
La postura pública de este colectivo llega en un momento en que los mercados municipales de la ciudad atraviesan un proceso de transformación que busca modernizarlos y hacerlos más atractivos para el consumidor. Sin embargo, los comerciantes tradicionales advierten de que ese proceso no puede hacerse a costa de desplazar la actividad comercial de proximidad que ha sostenido históricamente estos espacios.

Qué plantea la asociación de comerciantes
La asociación no se opone a que la hostelería tenga presencia en los mercados municipales. Lo que reclaman es que esa presencia esté acotada mediante un porcentaje máximo o un criterio claro que impida que los puestos de restauración y bebidas terminen por dominar la oferta de estos espacios en detrimento del comercio de alimentación y productos frescos.
Según la información disponible, el colectivo considera que la convivencia entre hostelería y comercio tradicional es posible, pero debe estar equilibrada. Sin un tope definido, temen que la lógica económica acabe favoreciendo la apertura de bares, cafeterías o puestos de comida preparada, que generan mayor rotación de clientes y, en muchos casos, mayor rentabilidad por metro cuadrado que una pescadería, una carnicería o una verdulería.
El contexto de los mercados municipales en Alicante
Alicante cuenta con varios mercados municipales que forman parte del tejido comercial y social de sus barrios. El Mercado Central, ubicado en pleno corazón de la ciudad, es el más conocido y visitado, tanto por residentes como por turistas. Junto a él, otros mercados de barrio cumplen una función esencial de abastecimiento de proximidad para vecinos que prefieren la compra directa al productor o al comerciante local.
En los últimos años, muchos mercados municipales de ciudades españolas han apostado por incorporar oferta gastronómica como estrategia para atraer público y revitalizar espacios que habían perdido afluencia frente a la competencia de los supermercados. Alicante no es ajena a esa tendencia, y la modificación de la ordenanza parece responder, al menos en parte, a esa misma lógica.
El debate que ahora plantean los comerciantes concesionarios no es nuevo en el sector. En otras ciudades, la transformación de mercados en espacios de ocio gastronómico ha generado tensiones similares entre los puestos tradicionales y los nuevos operadores hosteleros. La clave, según los expertos en comercio urbano, está en encontrar un modelo que no sacrifique la función original del mercado como espacio de compra cotidiana.
Por qué importa para el comercio local de Alicante
Los mercados municipales no son solo puntos de venta. Son espacios de referencia para muchos barrios, lugares donde se mantiene viva una forma de comercio basada en el trato directo, el producto fresco y la relación de confianza entre vendedor y cliente. Su debilitamiento tendría consecuencias sobre el tejido comercial de proximidad de la ciudad, un aspecto que también conecta con el debate más amplio sobre el modelo económico y turístico de Alicante.
En este sentido, la postura de los comerciantes concesionarios se enmarca en una preocupación legítima sobre el futuro de su actividad. Si la ordenanza no establece límites, la presión del mercado podría acabar transformando estos espacios de forma irreversible. La asociación pide, en definitiva, que la norma proteja el equilibrio entre modernización y preservación del comercio tradicional.
Este tipo de tensiones entre hostelería y comercio de proximidad también tiene relación con el papel que Alicante quiere jugar como destino gastronómico. La ciudad fue designada capital española de la gastronomía en 2025, lo que ha intensificado el interés por los espacios donde se produce, vende y consume producto local. Los mercados municipales son parte esencial de esa identidad gastronómica, y su modelo de gestión influye directamente en lo que la ciudad puede ofrecer tanto a sus vecinos como a sus visitantes.
Qué ocurre ahora con la ordenanza
El proyecto de modificación de la ordenanza de mercados municipales está en fase de tramitación. La postura pública de la asociación de comerciantes concesionarios es una señal de que el proceso no está cerrado y de que existen discrepancias sobre el texto actual que deberán resolverse antes de su aprobación definitiva.
No hay información confirmada sobre plazos concretos ni sobre si el Ayuntamiento de Alicante ha respondido formalmente a las exigencias del colectivo. Lo que sí queda claro es que los comerciantes han decidido hacer pública su posición para que conste en el debate, algo habitual en procesos de este tipo cuando los afectados consideran que sus intereses no están suficientemente recogidos en el borrador.
Qué pueden hacer los vecinos y comerciantes interesados
Quienes tengan interés en seguir la evolución de esta ordenanza, ya sea como concesionarios, como vecinos de los barrios afectados o como consumidores habituales de los mercados municipales, pueden consultar los canales oficiales del Ayuntamiento de Alicante para conocer el estado de tramitación del expediente y los plazos de participación pública si los hubiera.
Para estar al tanto de otras noticias relacionadas con la economía local, el comercio y las decisiones que afectan a la ciudad, puedes consultar la sección de actualidad de AlicanteExplora, donde recogemos las novedades más relevantes para residentes y visitantes.
El debate sobre el modelo de los mercados municipales de Alicante no es un asunto menor. Afecta a decenas de comerciantes, a la vida cotidiana de barrios enteros y a la imagen que la ciudad proyecta como destino donde el comercio de proximidad y la gastronomía local tienen un lugar real, no solo decorativo.