La fiesta de barrio
La auténtica, la de alicante de toda la vida
Lo primero es lo primero. Si buscas «Hoguera Hernán Cortés», ojo, que te puedes liar. Hay una comisión hermana con el mismo nombre en San Vicente del Raspeig. Pero aquí vamos a hablar de la original, la Foguera Hernán Cortés de Alicante ciudad. Una de las que estaba allí cuando todo esto empezó y que hoy, casi nada, planta su monumento en la Categoría Especial.
¿Y dónde la encuentras? Pues en un sitio inmejorable. Cada junio, su arte se levanta en la Plaza de la Montañeta, un punto neurálgico que se convierte en un peregrinaje obligatorio. Si vienes a Hogueras, tienes que pasar por aquí.
Un viaje a los orígenes: casi un siglo de historia
La historia de Hernán Cortés es casi un espejo de la historia de las Hogueras. Nació en 1929, ¡al año siguiente del pistoletazo de salida oficial! Su primer monumento se llamó «La prensa local», que ya te dice el carácter crítico y pegado a la calle que tenían.
Los primeros años fueron de pura efervescencia. En 1934 presentaron a su primera Belleza, la Srta. Lolita Luna, un hito de elegancia. Pero no todo ha sido un camino de rosas. La comisión aguantó dos parones enormes: el de la Guerra Civil y un pequeño bache entre 1952 y 1953.
Y tiene anécdotas que son oro puro. Imagínate la escena en 1941: Antonio Mazón, un presidente histórico, ve cómo el alcalde le censura el boceto. ¿La razón? El artista había rematado el monumento con una figura femenina «demasiado ligera de ropa». ¡Lo que entonces era un escándalo, hoy nos saca una sonrisa!
De la plaza nueva a la montañeta, el corazón de la fiesta
Al principio, la hoguera plantaba en la desaparecida Plaza de Hernán Cortés, lo que hoy conocemos como la Plaza Nueva. Ese era su sitio, su gente. Pero Alicante cambia, y la hoguera se movió con ella hasta su hogar actual: la Plaza de la Montañeta.
Lejos de perder fuelle, el cambio la puso en el escaparate. Ahora está en uno de los puntos más visibles del centro. Te lo digo por experiencia: en Hogueras, esa plaza es un hervidero de gente, de vida, de fiesta. Es uno de los epicentros de la locura festera.
Monumentos que han dejado huella
El alma de la fiesta es el arte, y aquí se han plantado verdaderas joyas.
Aquellos maravillosos años
En 1930, con el artista José Amat Martínez, plantaron «Alacant distracsió». Para mí, es uno de los monumentos más curiosos de la historia. Tenía un botijo gigante y era un homenaje cachondo a los personajes de El Tío Cuc, un semanario de humor de la época. Pura sátira alicantina.
La era moderna en categoría especial
Si damos un salto a 1990, nos encontramos con «El fuego» de Pedro Soriano. Ese año pasó algo especial: aunque el monumento no se llevó el gran premio, uno de sus ninots fue indultado. Esa figura se salvó de las llamas y hoy la puedes ver en el Museo de Hogueras, un trocito de historia que se negó a ser ceniza.
Hoy, Hernán Cortés sigue dando guerra en la máxima categoría, demostrando que la veteranía no está reñida con la ambición.
Un palmarés de prestigio que va más allá del corcho
Una hoguera es mucho más que su monumento, y Hernán Cortés lo demuestra con creces.
Claro que tienen premios por sus monumentos, ¡casi cien años dan para mucho! Pero donde se han convertido en unos auténticos cracks es en otras competiciones. Sus Ninots Indultados demuestran una sensibilidad especial.
Pero, ¿sabes dónde lo están petando últimamente? En el Certamen Artístico de Playbacks. No hace mucho se llevaron el primer premio de la categoría Única. Eso son meses de ensayos, de sudor, de creatividad… y la confirmación de que esta comisión está más viva que nunca.
La barraca: donde de verdad se vive la fiesta
Y, ¿qué sería de una hoguera sin su gente? La barraca de Hernán Cortés es uno de esos sitios con magia. Es el punto de encuentro, donde festeros, vecinos y algún turista con suerte comparten mesa, risas y música hasta que el cuerpo aguanta. Es el corazón social de la foguera, el que bombea vida y hermandad todo el año.