Sabadell tiene una identidad forjada en el trabajo. Desde el siglo XVIII fue uno de los grandes centros textiles de España, especializada en la producción de lana y tejidos de calidad. Esa tradición industrial dejó una burguesía local con dinero y criterio que invirtió en arquitectura, cultura y música, y eso todavía se nota en el tejido urbano de la ciudad.
La Festa Major de Sant Roc, a mediados de agosto, es la gran celebración anual. Gegants, castellers, conciertos en la calle y el ambiente de ciudad que se para unos días para disfrutar. También destaca la Fira de Tots Sants, una de las ferias de otoño con más tradición de la comarca del Vallès Occidental, y el Carnaval, que cada año convoca a miles de personas en el centro.
Musicalmente, Sabadell tiene un pedigrí poco conocido fuera de Cataluña: la Orquestra Simfònica del Vallès tiene su sede aquí y es una de las orquestras más activas del país. La ciudad también está ligada a la historia del jazz catalán, con el Conservatori Municipal de Música como referencia educativa de primer nivel.
El fútbol es otra religión local. El Centre d’Esports Sabadell, con más de cien años de historia y su icónica camiseta azulgrana a rayas verticales, genera una fidelidad de aficionado que no se compra con dinero. Ir a la Nova Creu Alta un domingo de partido es entender cómo respira esta ciudad.