Platja de l’Arenal no es un municipio independiente, sino el núcleo costero de Xàbia, una localidad con una identidad muy marcada en la comarca de la Marina Alta. Entender el Arenal pasa por entender Xàbia: una ciudad con tres caras bien diferenciadas —el pueblo histórico en lo alto, el puerto pesquero y esta zona de playa— que conviven sin mezclarse demasiado, cada una con su propio ritmo.
Las fiestas más importantes son las de la Santísima Sangre, en julio, que se celebran principalmente en el casco urbano y mezclan actos religiosos con verbenas y conciertos que animan toda la localidad. En agosto, el Arenal se convierte en el escenario de buena parte de los eventos de verano: música en directo, mercados nocturnos y actividades en la playa. El ambiente es marcadamente internacional, ya que Xàbia tiene una de las comunidades de residentes extranjeros más consolidadas de la Marina Alta, lo que se nota en el comercio, los menús y el propio carácter del lugar.
La arquitectura del Arenal es la típica de los desarrollos turísticos de los años sesenta y setenta: bloques de apartamentos, chalés y algún hotel mirando al mar. No es un conjunto histórico, pero tiene ese encanto peculiar de los núcleos costeros valencianos que han sabido mantener el paseo en buen estado y el ambiente sin perder del todo la escala humana. Si buscas patrimonio, el paseo hasta el casco antiguo de Xàbia, con su iglesia-fortaleza de San Bartolomé, merece el esfuerzo.
La lengua habitual en el día a día es el valenciano, aunque en el Arenal el castellano y el inglés son igual de frecuentes en temporada alta. Eso dice mucho del perfil del lugar: un núcleo turístico maduro, cómodo, que ha integrado la diversidad sin renunciar a su raíz local.