Pilar de la Horadada es municipio independiente desde 1986, cuando se segregó de Orihuela. Es uno de los municipios más jóvenes de la provincia en términos administrativos, aunque la historia de sus gentes y su territorio es mucho más antigua. Esa independencia reciente todavía se nota en el orgullo local: aquí la gente es muy de su pueblo.
Las fiestas patronales en honor a la Virgen del Pilar, a principios de octubre, son el momento grande del año. Moros y Cristianos, música, procesiones y mucha gente en la calle durante varios días. También se celebran fiestas locales en las distintas pedanías, que tienen bastante autonomía festiva: Torre de la Horadada, Mil Palmeras y Las Higuericas organizan sus propios eventos en verano, especialmente verbenas y actividades en la playa que tienen mucho ambiente familiar.
La identidad del municipio está muy ligada al mar y al campo a la vez, algo que no es tan habitual. La huerta murciana-alicantina que llega hasta aquí ha marcado la economía tradicional de la zona interior, mientras que la costa ha ido creciendo con fuerza desde los años ochenta. Esa mezcla entre agricultor y pescador, entre lo de siempre y lo que ha llegado más recientemente, define bastante bien el carácter del lugar.
El turismo residencial europeo —sobre todo británico, nórdico y alemán— tiene una presencia importante, lo que da al municipio un perfil cosmopolita que convive con naturalidad con las tradiciones locales. No es raro escuchar varios idiomas en la misma terraza de bar cualquier tarde de invierno.