La madrugada del 24 al 25 de junio de 2026 Alicante se despidió de sus Hogueras de la única manera posible: con el fuego. La cremà, el acto que clausura la fiesta mayor de la ciudad, convirtió en cenizas los monumentos que durante meses construyeron artistas y comisiones de toda la provincia. Una noche cargada de emoción, luz y el olor inconfundible del humo que cada año marca el final de junio en la capital alicantina.
La jornada de la cremà es, para muchos alicantinos y visitantes, el momento más intenso de las Hogueras. No es solo el final de la fiesta: es el acto que le da sentido. Quemar lo que se ha creado con tanto esfuerzo es el gesto que distingue a esta celebración y que la convierte en una de las fiestas de interés turístico internacional más reconocidas del Mediterráneo español.

Qué ocurre durante la noche de la cremà
La cremà no es un acto único ni simultáneo. A lo largo de la noche del 24 de junio, las hogueras de los distintos barrios y categorías van ardiendo de forma escalonada. Las comisiones se reúnen alrededor de sus monumentos, los festeros se despiden de semanas de trabajo y los vecinos llenan las calles para presenciar el momento en que las llamas alcanzan las figuras.
El fuego comienza habitualmente por las hogueras de categorías inferiores y avanza hacia las grandes. La hoguera oficial, instalada en la plaza del Ayuntamiento, suele ser una de las últimas en arder, con la mirada de miles de personas concentradas en el centro de la ciudad. Los artificios pirotécnicos acompañan la quema y añaden espectáculo a un acto que, en esencia, es profundamente simbólico.
El significado festero de la cremà
Las Hogueras de Alicante tienen su origen en la celebración del solsticio de verano y la festividad de San Juan. El fuego purificador es el elemento central de una tradición que en Alicante se ha convertido en una fiesta de identidad colectiva. Cada año, las comisiones de hogueras invierten meses en la construcción de los monumentos: estructuras de madera, cartón y materiales ligeros que los artistas falleros y hogueristas diseñan con una temática propia, generalmente de crítica social o humor.
Que todo ese trabajo acabe en llamas no es una paradoja, sino la esencia de la fiesta. La cremà representa la renovación, el cierre de un ciclo y la promesa implícita de que el año siguiente volverá a empezar todo desde cero. Para las comisiones, el momento en que su hoguera arde es simultáneamente el más triste y el más emocionante de la temporada festera.
Un año más de Hogueras marcado por la pirotecnia
Las Hogueras de 2026 han tenido en la pirotecnia uno de sus ejes más destacados. Las mascletas diarias en la plaza de los Luceros concentraron a miles de personas a lo largo de todo el certamen, con disparos de distintas casas pirotécnicas que compitieron por ofrecer el espectáculo más completo. La apertura del certamen de mascletas en Luceros marcó el arranque oficial de una programación que se extendió durante días hasta llegar a la noche de la cremà.
Entre las actuaciones pirotécnicas de esta edición destacaron propuestas de diferentes empresas especializadas. La mascleta de Pirotecnia Crespo en Luceros fue una de las que generó mayor expectación entre los aficionados al mundo de la pólvora, un público fiel que sigue cada disparo con conocimiento y pasión.
Qué queda tras la cremà: el balance de una fiesta mayor
Cuando el humo se disipa y las calles recuperan su aspecto habitual, Alicante hace balance de sus Hogueras. La fiesta mueve cada año una actividad económica considerable: hostelería, comercio, alojamiento turístico y servicios de todo tipo se benefician de la afluencia de visitantes que llegan a la ciudad durante la semana grande de junio.
Para los barrios, la cremà también supone el inicio de un nuevo ciclo. Las comisiones comienzan casi de inmediato a planificar la siguiente edición: elección de artista, temática del monumento, actividades de la barraca y captación de socios. La fiesta, en ese sentido, no termina realmente con el fuego: simplemente cambia de fase.
Para quienes visitan Alicante atraídos por las Hogueras, la cremà es el colofón de una experiencia que incluye mucho más: la ofrenda floral a la Virgen del Remedio, los desfiles de belleza y corte, las barracas festeras abiertas cada noche, los conciertos y la vida de barrio que se intensifica durante toda la semana. Conocer bien la ciudad ayuda a aprovechar al máximo cada jornada festera.
Alicante y el fuego: una identidad que se renueva cada junio
La cremà de 2026 ha vuelto a confirmar que las Hogueras son mucho más que una fiesta de verano. Son un acto de identidad colectiva en el que la ciudad entera participa, desde los artistas que construyen los monumentos hasta los vecinos que los contemplan arder. El fuego que cierra junio en Alicante no destruye: transforma, renueva y prepara el terreno para que todo vuelva a empezar.
Para quienes no pudieron estar presentes esta edición, las imágenes de la cremà de 2026 quedan como testimonio de una noche que, como cada año, fue irrepetible.