La fiesta de barrio
¿Quiénes somos? así es la comisión de la hoguera la condomina
La Hoguera La Condomina es, antes que nada, una gran familia festera. Oficialmente, es una asociación cultural que lleva el nombre de su barrio con un orgullo que se nota en cada acto. Pero en la práctica, es el motor que une a los vecinos. Durante todo el año, organizan eventos que van mucho más allá de plantar un monumento, creando un ambiente de comunidad que ya quisieran muchos.
Es de esos sitios donde ves a los abuelos contando batallitas, a los padres echando una mano en la barra del racó y a los niños corriendo por ahí, aprendiendo lo que es ser fester. Es la cantera de la fiesta, sin más.
Nuestra historia: las raíces de la fiesta en la condomina
Toda hoguera tiene un comienzo, una chispa que encendió la llama. Y la de La Condomina es una de esas historias de esfuerzo y pura ilusión.
Los orígenes de la comisión
Hay que imaginarse el barrio hace unas cuantas décadas, cuando un grupo de vecinos decidió que ya estaba bien de tener que irse siempre al centro para vivir las Hogueras. Querían su propia fiesta, su propio monumento en sus calles. Y como se hacen las cosas en Alicante, con mucho trabajo y la ayuda de todos, lo consiguieron.
Ese primer monumento, plantado con más ilusión que medios, fue la semilla de lo que es hoy. Una hoguera que ha crecido con el barrio y que forma parte de su identidad.
Hitos y monumentos para el recuerdo
A lo largo de los años, por aquí han pasado artistas que han dejado huella y se han ganado unos cuantos premios. Pero si hablas con los veteranos, no te hablarán tanto de los trofeos como de las anécdotas. De esa cremà bajo la lluvia que fue épica o de aquel ninot que era la viva imagen de un personaje del barrio. Esos pequeños momentos son su verdadero palmarés.
Nuestros representantes: las caras de la fiesta
En cada comisión, hay figuras que representan a todo el colectivo. La más conocida, claro, es la Bellesa del Foc, tanto la adulta como la infantil. Con sus damas de honor, son las embajadoras de la hoguera. Verlas desfilar con el traje de novia alicantina es, sencillamente, una pasada.
Pero detrás de ellas, currando como los que más, están los presidentes. Son los que se encargan de que todo funcione, desde buscar financiación hasta organizar la última cena. Son el pilar sobre el que se apoya toda la comisión.
Nuestro racó y monumento: el epicentro de la fiesta
En junio, si buscas a alguien de la Hoguera La Condomina, lo encontrarás en uno de estos dos sitios.
¿Dónde plantamos nuestro monumento?
Cada año, la hoguera se planta en su ubicación de siempre, convirtiendo una calle normal en el centro del universo festero del barrio. Es un museo al aire libre que dura apenas unos días, así que más te vale pasarte a verlo. El ambiente que se crea alrededor, con la música y la gente comentando cada detalle del monumento, es pura esencia de Hogueras.
El racó: un espacio para compartir y disfrutar
Y al ladito del monumento, está el Racó. ¿Qué es un racó? Pues es el bar, el restaurante, la discoteca y el salón de casa de la comisión, todo en uno. Es donde se cena, se bebe, se baila y, sobre todo, se ríe. Aunque las mesas para cenar suelen ser para los socios, la barra es territorio libre. No seas tímido, acércate a pedir algo y quédate a charlar.
Calendario festero: así vivimos las hogueras en la condomina
La comisión vive a tope cada uno de los grandes actos de la fiesta.
- La Plantà: La noche del 20 de junio es un caos maravilloso. Mientras los artistas dan los últimos retoques al monumento, los festeros preparan la tradicional coca amb tonyina y los bacores. Es una noche larga, pero de las más bonitas.
- La Ofrenda de Flores: Para mí, el acto más emocionante. Ver a toda la comisión, desde los más pequeños hasta los más mayores, desfilar con sus ramos hacia la patrona pone la piel de gallina.
- Mascletàs en Luceros: Es la cita de cada mediodía. Lo típico es comer en el racó y bajar todos juntos a la Plaza de los Luceros a que te tiemble el suelo.
- La Cremà: La noche del 24, todo arde. Es un momento agridulce, de despedida y de promesa. Mientras las llamas consumen el monumento, ya se está pensando en el del año que viene. Pura magia.