Benejúzar tiene el perfil típico de los pueblos de la Vega Baja: una historia profundamente ligada al agua del Segura, a la huerta y a las comunidades de regantes que durante siglos han organizado el territorio. El topónimo tiene origen árabe, lo que ya da una pista de la antigüedad del asentamiento, y la superposición de culturas —árabe, cristiana, mudéjar— se nota en la arquitectura popular y en el trazado de algunas calles del casco histórico.
Las fiestas patronales en honor a la Purísima Concepción, celebradas en diciembre, son el momento en que el pueblo se vuelca. Pero si hay una celebración que mueve más a la gente durante el verano, esa son las fiestas de Moros y Cristianos, una tradición muy arraigada en toda la comarca que en Benejúzar tiene su propia personalidad y sus propias comparsas. Las filaes locales llevan décadas manteniendo vivo el espectáculo de desfiles, músicas y actos de teatro popular.
La Semana Santa también tiene peso en el calendario local, como en casi todos los municipios de la Vega Baja, con procesiones que congregan a buena parte de la población. El resto del año, la vida cultural gira alrededor del centro social, las asociaciones de vecinos y las peñas, que son las que realmente articulan la vida comunitaria en un pueblo de este tamaño.
Culturalmente, Benejúzar mira más hacia Orihuela —la capital histórica de la comarca— que hacia Alicante, y eso se nota en las referencias, en el acento y en cómo la gente sitúa el pueblo en el mapa cuando habla con forasteros.