La fiesta de barrio
¿Qué es realmente “Els Antigons”? El origen de un nombre con mucha historia
Vamos al grano. “Els Antigons” no es solo el nombre de una hoguera, es como la gente de antes llamaba a la zona que hoy ocupa el barrio de Benalúa. La traducción es pura lógica: significa «los antiguos» o «las antigüedades».
Y no es ninguna casualidad. Durante siglos, mucho antes de que los edificios y el asfalto lo cubrieran todo, los agricultores de la zona se topaban cada dos por tres con trozos de vasijas, restos de muros y otras «cosas de los antiguos». Era la memoria del pueblo, la tierra susurrando que allí abajo, bajo los huertos, dormía un pasado remoto.
Así que, cuando la comisión de la hoguera echó raíces en el barrio, adoptó con orgullo ese nombre. Se convirtieron, sin buscarlo, en los guardianes de un legado histórico fascinante.
El gran debate de la arqueología alicantina: ¿dónde estaba Lucentum?
Aquí es donde la cosa se pone interesante, casi como una película de suspense. Durante muchísimo tiempo, la pregunta del millón para los arqueólogos fue: ¿dónde estaba la importante ciudad romana de Lucentum?
El Tossal de Manises: la ciudad a la vista
Hoy, si vas al MARQ o al yacimiento de la Albufereta, la respuesta parece obvia: Lucentum está en el Tossal de Manises. Sus ruinas son una pasada, imponentes, y te cuentan la historia de una ciudad con unas vistas al mar que ya quisiéramos muchos. Caso cerrado, ¿no? Pues no tan rápido. Durante décadas, las pistas apuntaban a otro lugar.
La inscripción que lo cambió todo: el tesoro de Benalúa
En 1877, mientras trabajaban en el barranco de San Blas, apareció un trozo de mármol que iba a poner patas arriba la historia de Alicante. No era una piedra cualquiera. Era una inscripción romana dedicada a los emperadores Marco Aurelio y Cómodo, de entre los años 176 y 180 d.C.
Y aquí viene lo bueno: en el texto se leía perfectamente que se hacía algo en beneficio del “municipio de Lucentum”. La lógica era aplastante: si la prueba definitiva aparecía en Benalúa, Lucentum tenía que estar allí. Historiadores de la talla de Manuel Rico García defendieron esta idea con uñas y dientes. ¡Imagínate el revuelo! Durante años, el mapa de la Alicante romana cambió de sitio.
Entonces, ¿qué había en Els Antigons? Vida en la otra “ciudad” romana
Al final, con más investigaciones, se confirmó que la Lucentum principal sí estaba en el Tossal. Pero entonces, ¿qué era ese lugar tan importante de Els Antigons?
Un barrio romano lleno de vida
Pues resulta que Els Antigons no era un sitio cualquiera. Era un asentamiento romano muy relevante, seguramente de la etapa tardorromana. Un lugar lleno de vida y actividad. Los arqueólogos encontraron restos de talleres, posiblemente de vidrio y cerámica, lo que nos dice que aquí se trabajaba y se comerciaba. Era una parte clave de la Alicante de la época, un barrio productivo que siguió en pie hasta casi la Edad Media.
El descanso eterno de los romanos
Y como en todo lugar habitado, también había un espacio para el adiós. La presencia de una necrópolis romana en la zona es la prueba definitiva de que aquí vivía y moría gente. Encontrar un cementerio antiguo es como encontrar el corazón de un poblado: confirma que allí hubo una comunidad estable durante mucho tiempo.
El renacer del barrio: la llegada de “Los Diez Amigos”
Damos un salto en el tiempo hasta el siglo XIX. Alicante crece y necesita espacio. Es entonces cuando un grupo de diez empresarios visionarios, conocidos como “Los Diez Amigos”, compran los terrenos de Els Antigons para levantar un barrio desde cero.
Su idea era moderna y ambiciosa: un barrio bien planificado, con calles anchas y arboladas. Así nació el Benalúa que conocemos, construyendo sus casas, literalmente, sobre las ruinas de las domus romanas.
Consejos para un paseo con historia por Benalúa
Aunque no te vas a tropezar con un mosaico romano, pasear por Benalúa puede ser una aventura si sabes qué buscas.
- Camina con otros ojos: La próxima vez que pises la Avenida Aguilera o la Plaza de la División Azul, recuerda que bajo tus pies hay siglos de historia. Estás caminando sobre un antiguo barrio romano. ¿A que mola?
- Visita obligada al MARQ: Si te ha picado el gusanillo, tienes que ir al Museo Arqueológico de Alicante. Allí verás los tesoros que encontraron aquí y entenderás toda la historia de primera mano. Es una pasada ver las piezas que desataron el misterio.
- Ojo, no busques ruinas: No esperes encontrar un coliseo. El verdadero encanto está en saber lo que hay debajo, en sentir esa conexión invisible entre el barrio de hoy y su increíble pasado.
Así que la próxima vez que oigas «Baver – Els Antigons», sonreirás. Porque ya no pensarás solo en fiestas. Recordarás a los romanos, la inscripción de un emperador y un misterio arqueológico. Porque en Alicante, hasta el nombre de una hoguera tiene una historia que te deja con la boca abierta.