Los Dolses no es un pueblo con siglos de historia propia: es una urbanización que creció, como tantas otras en Orihuela Costa, durante el boom inmobiliario de los años noventa y dos mil. Eso no significa que no tenga identidad, sino que esa identidad es diferente a la de un municipio tradicional. Aquí conviven culturas, idiomas y costumbres de toda Europa, y eso tiene su propio valor.
El municipio al que pertenece, Orihuela, sí tiene una historia densa y rica. Orihuela ciudad es un referente cultural de la Vega Baja: catedral gótica, el legado del poeta Miguel Hernández, el Museo de la Semana Santa con una de las procesiones más valoradas de la región. Aunque Los Dolses está a más de veinte kilómetros de la ciudad de Orihuela, administrativamente depende de ella, lo que a veces genera cierta desconexión entre la urbanización costera y el núcleo histórico.
En cuanto a fiestas, la vida festiva de Los Dolses se integra en la de Orihuela Costa: las hogueras de San Juan en junio animan las playas cercanas, y durante el verano los chiringuitos y las asociaciones de vecinos organizan verbenas y mercadillos nocturnos. La comunidad de residentes extranjeros también aporta celebraciones propias: Halloween, Guy Fawkes Night o el Midsommar escandinavo tienen presencia real en el día a día de la zona.
La convivencia entre culturas es quizás el rasgo más definitorio de Los Dolses y de Orihuela Costa en general. No es raro que en la misma calle haya familias murcianas, parejas jubiladas de Manchester y familias suecas que llevan décadas viviendo aquí. Eso crea un ambiente particular: tranquilo, cosmopolita a su manera y con una vida comercial orientada a satisfacer gustos muy diversos.