Bello Horizonte no tiene el peso histórico de una ciudad medieval ni el calendario festivo de una capital de comarca, y eso hay que decirlo con claridad. Es un núcleo de carácter principalmente residencial, surgido al calor del desarrollo urbanístico que vivió buena parte de la provincia de Alicante durante la segunda mitad del siglo XX, cuando muchas familias buscaron un lugar más tranquilo para vivir sin alejarse demasiado de los servicios.
Eso no significa que carezca de vida comunitaria. Como ocurre en muchas urbanizaciones alicantinas, los vecinos mantienen sus propias tradiciones de barrio: celebraciones de San Juan en junio, con la correspondiente hoguera y el olor a pólvora que tanto nos gusta por aquí, o pequeñas fiestas patronales que aglutinan a residentes habituales y a quienes tienen aquí su segunda vivienda.
La identidad de Bello Horizonte está también marcada por la mezcla propia de muchas zonas residenciales alicantinas: familias locales, gente de otras provincias españolas que encontró aquí su lugar y, en menor medida, residentes europeos atraídos por el clima y la tranquilidad. Esa convivencia cotidiana, sin grandes aspavientos, es quizá lo más característico del lugar.
Culturalmente, el municipio o núcleo de referencia más cercano es el que articula la oferta de servicios, fiestas y vida cultural de la zona. Consulta el calendario local para no perderte las fiestas de moros y cristianos o las hogueras de San Juan de los pueblos colindantes, que en la provincia de Alicante siempre merecen una visita.