Torrellano comparte el calendario festivo y la identidad cultural del municipio de Elche, aunque como pedanía ha ido forjando su propia vida de barrio a lo largo de las últimas décadas. El crecimiento urbanístico acelerado desde los años ochenta y noventa ha traído a vecinos de procedencias muy diversas, lo que le da un carácter abierto y plural poco habitual en los núcleos rurales tradicionales de la comarca del Baix Vinalopó.
Las fiestas patronales locales, celebradas en honor a su patrón, son el momento del año en que el pueblo se reconoce como comunidad. Verbenas, actividades para los más pequeños y la participación de las peñas dan vida a las calles durante unos días en los que la pedanía deja de ser solo un lugar de paso. También se siente la influencia de las grandes fiestas de Elche: la Venida y la Entrada de la Virgen de la Asunción en agosto, y el Misterio d’Elx, declarado Patrimonio Inmaterial de la Humanidad por la Unesco, son referentes culturales que los torrellanos viven con orgullo compartido.
La proximidad al aeropuerto ha hecho que Torrellano sea un lugar de primera residencia para muchos trabajadores del sector logístico y aeronáutico, lo que ha generado una comunidad activa y con necesidades muy concretas de servicios. Eso se nota en la oferta comercial y en el tejido asociativo local, más orientado a la vida cotidiana que al turismo.
En cuanto al patrimonio, no hay grandes monumentos propios, pero el entorno natural cercano, con el Clot de Galvany y los campos de palmeras que recuerdan que estás en el corazón del Palmeral de Elche, le dan un contexto paisajístico singular.