Quart de Poblet tiene una identidad dual que no siempre se aprecia a primera vista: por un lado, es un municipio con siglos de historia que arranca en época medieval, cuando fue territorio de realengo y escenario de disputas nobiliarias; por otro, la industrialización del siglo XX lo transformó radicalmente, convirtiendo su término en una de las zonas de mayor actividad económica del área metropolitana de Valencia.
El gran legado cultural del municipio es el Monasterio de San Miguel de los Reyes, fundado en el siglo XVI por el duque de Calabria. Este complejo jerónimo fue durante siglos uno de los centros espirituales e intelectuales más importantes del Reino de Valencia, y hoy, reconvertido en sede de la Biblioteca Valenciana, sigue acumulando patrimonio: custodia miles de manuscritos e incunables de valor incalculable. Es, sin exagerar, una institución de primera magnitud cultural que merece más reconocimiento del que habitualmente recibe.
En cuanto a fiestas, las más destacadas son las de Moros y Cristianos, que se celebran en torno al mes de octubre en honor a la Virgen del Rosario, patrona del municipio. Como en tantos pueblos de la provincia, las fiestas de moros y cristianos son el momento del año en que la vida social del pueblo sale completamente a la calle. También tienen peso las fallas, dado el contexto valenciano del municipio, con comisiones activas que participan en la dinámica festiva comarcal.
La identidad de Quart de Poblet es marcadamente obrera y de barrio, con una comunidad vecinal cohesionada que ha sabido mantener una vida asociativa rica a pesar de las transformaciones urbanísticas de las últimas décadas.