Orihuela Costa no tiene casco histórico propio: es una creación relativamente reciente, urbanizada de forma intensa a partir de los años 60 y 70 del siglo XX como extensión veraniega del municipio de Orihuela, que sí tiene una de las ciudades históricas más ricas de toda la Comunitat Valenciana. Eso significa que para hablar de cultura, historia y patrimonio profundo hay que mirar unos kilómetros tierra adentro, hacia la propia ciudad de Orihuela con su catedral gótica, su legado árabe y su vínculo con el poeta Miguel Hernández.
Dicho esto, la costa tiene su propia identidad construida a lo largo de décadas de turismo residencial. La convivencia entre la comunidad local del Bajo Segura y una población extranjera muy arraigada —muchas familias británicas llevan aquí tres generaciones— ha generado una cultura de barrio particular, con asociaciones de vecinos activas, eventos en inglés y alemán junto a las fiestas patronales españolas, y una gastronomía que mezcla el pub inglés de toda la vida con el bar de tapas de siempre.
Las fiestas más destacadas son las de Semana Santa, que en Orihuela (municipio) tienen declaración de Interés Turístico Internacional y valen mucho la pena si te acercas al interior. En la propia costa, el verano trae verbenas en las urbanizaciones, torneos de petanca y fiestas de barrio en Playa Flamenca y La Zenia que tienen mucho más encanto de lo que uno esperaría. El Día de la Comunitat Valenciana en octubre también mueve a la gente local con actividades culturales.
El vínculo con la huerta del Segura es otro elemento identitario importante. Aunque Orihuela Costa es litoral, el territorio municipal incluye la vega del Segura, una de las huertas más productivas del sureste peninsular. Eso se nota en los mercados y en la cocina local, con productos de temporada que llegan muy frescos y a buen precio.