Orba tiene una historia ligada al dominio morisco del Valle del Jalón, una zona que tardó en repoblarse tras la expulsión de 1609 y que durante generaciones mantuvo una economía agraria basada en el almendro, la garrofa y, más tarde, los cítricos. Ese pasado se nota en la estructura del territorio: bancales, acequias viejas y topónimos de origen árabe que todavía usa la gente del pueblo sin pensarlo dos veces.
La fiesta grande del municipio son las Fiestas Patronales en honor a San Pedro, que se celebran en torno al 29 de junio. Como en la mayoría de pueblos de la Marina Alta, combinan actos religiosos, música en la plaza, bailes populares y esa convivencia entre vecinos de toda la vida y los residentes extranjeros que ya forman parte del tejido social del pueblo. En Orba, esa mezcla cultural es especialmente visible: hay familias que llevan generaciones aquí y familias alemanas o británicas que llevan décadas, y en general conviven sin mayor drama.
El valenciano es la lengua habitual entre los vecinos de origen local, y en el comercio y la vida cotidiana se escucha con normalidad. Orba pertenece a la comarca de la Marina Alta, una de las zonas con mayor vitalidad lingüística del País Valenciano, y eso forma parte de la identidad del lugar tanto como el paisaje.
Culturalmente, el municipio mantiene también la tradición de los mercados y ferias agrícolas vinculadas al ciclo del almendro y la naranja, productos que siguen siendo la base económica de muchas familias del valle, aunque el sector servicios y el turismo rural han ganado peso en las últimas dos décadas.