Hurchillo forma parte del extenso municipio de Orihuela, uno de los más grandes de la Comunitat Valenciana en superficie, y comparte con el resto de pedanías de la Vega Baja una historia profundamente ligada al agua, al Segura y a la agricultura de regadío. La acequia, el azud, el turno de riego: conceptos que aquí no son historia antigua sino parte del día a día de muchas familias.
Las fiestas de Hurchillo siguen el patrón clásico de las pedanías oriolanas: celebraciones patronales con misa, procesión, música en la plaza y comida entre vecinos. Son fiestas sin pretensiones turísticas, hechas para y por la gente del pueblo, y eso les da un valor que los grandes eventos pierden. En estas fechas el pueblo se llena de vida de una forma que cuesta ver el resto del año.
La identidad cultural de Hurchillo es la de la huerta murciano-valenciana, ese espacio de frontera lingüística y cultural donde el valenciano convive con el castellano y donde las tradiciones se mezclan de forma natural. La cercanía a Orihuela impregna todo: el habla, la gastronomía, las costumbres. Y la sombra de Miguel Hernández, el poeta de Orihuela, planea sobre toda la comarca como un referente cultural de primera magnitud.
El calendario agrícola manda en Hurchillo más que en muchos otros sitios. La cosecha de cítricos en otoño e invierno, las labores de primavera, el calor seco del verano en la vega: el pueblo vive al ritmo de la tierra, y eso se nota en todo.