Cada año, cuando llega el solsticio de verano, Alicante se convierte en una ciudad de fuego, música y pólvora. Pero el nombre con el que hoy se conoce la fiesta más importante de la ciudad, Fogueres de Sant Joan, no siempre fue el que figuró en los programas oficiales ni el que los alicantinos usaron en la calle. La denominación actual es el resultado de un proceso histórico que atravesó tres etapas bien diferenciadas a lo largo del siglo XX.
Un artículo publicado por el diario Información reconstruye ese recorrido lingüístico y festero, desde los primeros años de la celebración hasta la oficialización del nombre valenciano en 1980, pasando por el paréntesis del franquismo. Un repaso que dice mucho no solo sobre la fiesta, sino también sobre la historia cultural y política de Alicante.
La primera etapa: el popular ‘San Chuan’
Cuando las Hogueras nacieron como fiesta organizada en la primera mitad del siglo XX, el término que se popularizó entre la ciudadanía fue ‘San Chuan’, una adaptación fonética que mezclaba la pronunciación valenciana del nombre del santo con una grafía castellanizada. No era una denominación oficial, sino la forma en que el pueblo llano se refería a la celebración.
En ese contexto, la aprobación de las normas ortográficas del valenciano en diciembre de 1932 pasó prácticamente desapercibida en Alicante. Salvo excepciones puntuales, la fiesta no adoptó la grafía normativa ‘Sant Joan’ en sus comunicaciones ni en su identidad pública. La ciudad vivía su fiesta con entusiasmo, pero la cuestión lingüística no era una prioridad en el ambiente festero de aquellos años.

El franquismo y la castellanización de la fiesta
La segunda etapa quedó marcada por la dictadura franquista. Como ocurrió con tantas manifestaciones culturales de la Comunitat Valenciana, las Hogueras sufrieron la presión de un régimen que perseguía el uso público de las lenguas regionales. Durante décadas, la fiesta se presentó con una denominación completamente castellanizada, borrando cualquier rastro de la forma valenciana del nombre.
Este proceso no fue exclusivo de Alicante ni de las Hogueras. Fallas, Moros y Cristianos y otras celebraciones de la región vivieron tensiones similares entre la identidad cultural propia y las imposiciones del régimen. En el caso alicantino, la fiesta mantuvo su esencia popular, pero su nombre oficial quedó desvinculado de la tradición lingüística valenciana durante un período prolongado.
1980: la oficialización de Sant Joan
Con la llegada de la democracia y el proceso de recuperación de las identidades culturales autonómicas, las Hogueras recuperaron su denominación valenciana. No fue un cambio inmediato ni exento de debate, pero en 1980 la fiesta oficializó el nombre de Fogueres de Sant Joan, que es el que se mantiene hasta hoy en los programas, carteles y comunicaciones institucionales.
Ese año marcó un punto de inflexión no solo nominal, sino también simbólico. La recuperación del nombre en valenciano formó parte de un proceso más amplio de normalización lingüística y cultural que vivió toda la Comunitat Valenciana tras el franquismo. Para Alicante, supuso reconectar la fiesta con su raíz festera y con la lengua propia del territorio.
Si quieres conocer mejor la programación actual de la fiesta, en la sección de Hogueras de AlicanteExplora encontrarás información actualizada sobre actos, comisiones y agenda festera.
Una fiesta con identidad propia y raíces profundas
La historia del nombre de las Hogueras refleja algo más que una cuestión ortográfica. Es el espejo de cómo una ciudad ha vivido sus tensiones históricas, culturales y lingüísticas a través de su celebración más querida. La fiesta del fuego en torno al solsticio de verano tiene raíces antiquísimas en el Mediterráneo, y Alicante la ha hecho completamente suya desde que se organizó como espectáculo festero moderno.
Hoy, las Fogueres de Sant Joan son Fiesta de Interés Turístico Internacional y uno de los referentes culturales más reconocibles de la provincia. Las comisiones, las barracas, las mascletàs, la plantà y la cremà forman un ecosistema festero que moviliza a miles de alicantinos durante semanas. Conocer el origen del nombre es también entender por qué esta fiesta importa tanto a quienes la viven desde dentro.
Para quienes quieran acercarse a la dimensión más cultural y tradicional de la celebración, la programación de las Fogueres Culturals 2026, con música, folklore y tradición, ofrece una perspectiva complementaria a los actos más espectaculares de la fiesta.
Por qué este relato histórico sigue siendo relevante
Recuperar la memoria de cómo evolucionó el nombre de las Hogueras no es un ejercicio de nostalgia. Es una forma de entender mejor la identidad de Alicante y de su fiesta grande. En un momento en que las Fogueres de Sant Joan 2026 están en pleno desarrollo, conocer el recorrido histórico de la denominación ayuda a valorar lo que hay detrás de cada acto, cada monumento y cada llama.
La fiesta que hoy conocemos como Sant Joan tardó décadas en llamarse así oficialmente. Ese camino, con sus etapas de adaptación popular, imposición política y recuperación democrática, forma parte del patrimonio inmaterial de la ciudad tanto como las propias hogueras que arden cada noche de San Juan.