Gran Alacant no es un pueblo con siglos de historia propia. Es una urbanización que empezó a desarrollarse en los años setenta sobre terreno perteneciente al municipio de Santa Pola, y eso condiciona todo lo que es hoy: una comunidad cosmopolita, con poca arquitectura histórica pero con una identidad muy particular moldeada por la convivencia entre residentes españoles, británicos, escandinavos y otras nacionalidades europeas. Esa mezcla se nota en los comercios, en los carteles bilingües y en el ambiente de los bares un martes por la tarde.
Las fiestas mayores no son propias: Gran Alacant participa de las celebraciones de Santa Pola, con las fiestas patronales en honor a la Virgen de Loreto a finales de agosto y principios de septiembre, con moros y cristianos, música en la calle y mucho movimiento en toda la zona. Sin embargo, la urbanización tiene su propia dinámica festiva más informal, con mercadillos ocasionales, eventos en el área comercial y actividades organizadas por las comunidades de vecinos.
El Clot de Galvany es el elemento cultural y natural que da identidad propia a Gran Alacant. No es un recurso menor: es un espacio de educación ambiental reconocido y uno de los humedales costeros mejor preservados de la provincia. En primavera, cuando los flamencos están presentes con más regularidad, el paraje tiene algo especial que no cuesta nada apreciar.
La vida cultural cotidiana gira mucho alrededor del área comercial de la urbanización: cafeterías, pequeños comercios y algunos locales de ocio que funcionan todo el año, no solo en temporada alta. Es una de las zonas de la costa alicantina donde la actividad no se apaga del todo en invierno.