Fabraquer es uno de esos municipios del interior alicantino donde el paso del tiempo se nota de otra manera. Pertenece a la comarca del Comtat, una zona históricamente vinculada a la agricultura de secano y a una identidad valenciana de pueblo que se ha mantenido bastante intacta a lo largo de las décadas. El valenciano es la lengua cotidiana aquí, y eso se nota desde que entras al pueblo.
Las fiestas patronales en honor a Sant Roc son el momento álgido del año en Fabraquer. Como en tantos municipios pequeños de la comarca, las fiestas concentran a buena parte de la comunidad, incluidos los que se han marchado a vivir a Alcoy, Muro o más lejos. Hay actos religiosos, música, bailes y esa atmósfera particular de pueblo chico que resulta difícil de encontrar en lugares más grandes.
La economía tradicional del municipio ha girado siempre en torno al cultivo del almendro, el olivo y la vid, aunque hoy en día muchos vecinos trabajan fuera del término. Esa base agrícola forma parte de la identidad del lugar y se nota en la manera de entender el tiempo y el paisaje. No hay prisas aquí, y eso, según se mire, es lo mejor que tiene Fabraquer.
El Comtat como comarca tiene una historia rica ligada al señorío de los condes de Cocentaina, y Fabraquer, aunque pequeño, forma parte de ese tejido histórico rural que dio forma a la Alicante interior durante siglos.