Daimús es un municipio pequeño, de algo menos de 2.000 habitantes censados, aunque esa cifra se multiplica con creces en verano gracias a los apartamentos y casas de segunda residencia que llenan la primera línea de playa. Pertenece a la comarca valenciana de la Safor y administrativamente está en la provincia de Valencia, aunque su posición geográfica lo sitúa en esa franja de transición entre Valencia y Alicante que culturalmente comparte rasgos de ambas provincias.
Las fiestas patronales en honor a la Virgen del Carmen, que se celebran en julio coincidiendo con el grueso de la temporada estival, son el momento cumbre del año. La procesión marinera, con la imagen de la Virgen embarcada frente a la costa, es una tradición que une a vecinos y veraneantes y que se repite en muchos pueblos costeros de esta zona. También se celebran fiestas en agosto con actuaciones y verbenas en el paseo marítimo, más orientadas al público de temporada.
La identidad del pueblo está muy ligada al mar y a la huerta. Durante décadas, la citricultura ha sido el sustento principal de muchas familias locales, y aunque el turismo ha ganado peso, los campos de naranjos y mandarinos siguen siendo parte del paisaje y de la economía. El valenciano es la lengua de uso habitual entre los vecinos, y las tradiciones locales conectan con las de toda la comarca de la Safor.
En cuanto al patrimonio construido, Daimús no tiene grandes monumentos, y eso hay que decirlo con claridad. La iglesia parroquial de Sant Pere Apòstol es el edificio histórico más destacado del núcleo urbano. El valor del municipio está más en su escala humana, en su tranquilidad y en el tipo de turismo pausado que atrae que en la cantidad de cosas que ver.