El Ayuntamiento de Alicante ha decretado el cierre preventivo de los parques municipales, el Castillo de Santa Bárbara y las zonas de veladores de la ciudad para el jueves 24 de julio de 2026. La medida responde a la activación de un aviso rojo por parte de la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET), que prevé rachas de viento de hasta 160 kilómetros por hora. Se trata de una de las alertas meteorológicas más severas que puede emitirse y obliga a las administraciones a adoptar medidas extraordinarias de protección ciudadana.
Junto al cierre de espacios al aire libre, el consistorio ha anunciado la apertura del Centro de Acogida de Urgencia Social (CAUS) para dar cobijo a las personas sin hogar que puedan verse expuestas a condiciones climáticas peligrosas durante la jornada.

Qué espacios permanecerán cerrados y por qué
La clausura afecta a los parques y jardines de titularidad municipal, a los espacios de veladores habilitados en terrazas y vías públicas, y al Castillo de Santa Bárbara, uno de los monumentos más visitados de la ciudad, situado en lo alto del monte Benacantil. Este enclave, por su posición elevada y su exposición directa al viento, representa un riesgo especial en situaciones de alerta extrema.
El cierre de veladores afecta directamente a la hostelería del centro urbano y de zonas con alta concentración de terrazas. Las estructuras ligeras, sombrillas, parasoles y mobiliario exterior pueden convertirse en elementos peligrosos ante rachas de viento de esta intensidad, por lo que la medida busca evitar accidentes tanto para los clientes como para los viandantes.
Los parques municipales, que en verano concentran una actividad intensa de familias, deportistas y personas mayores, también quedarán fuera de servicio durante la jornada. La caída de ramas o árboles es uno de los principales riesgos asociados a episodios de viento fuerte, especialmente en zonas arboladas.
El CAUS, abierto para personas sin hogar
El Ayuntamiento ha activado el protocolo de emergencia social que contempla la apertura del Centro de Acogida de Urgencia Social para personas en situación de calle. Esta decisión reconoce que quienes duermen o pasan el día en espacios públicos son especialmente vulnerables ante fenómenos meteorológicos extremos, ya que no disponen de un refugio al que acudir de forma autónoma.
La apertura del CAUS en situaciones de alerta es una medida habitual en Alicante tanto en episodios de frío extremo en invierno como, en menor medida, ante situaciones de riesgo en otras épocas del año. Su activación en pleno julio refleja la gravedad del aviso emitido.
Contexto: qué significa una alerta roja por viento
AEMET establece cuatro niveles de aviso meteorológico: verde, amarillo, naranja y rojo. El nivel rojo es el más elevado e implica un riesgo extremo para las personas y los bienes. En el caso del viento, la alerta roja se activa cuando se prevén rachas que pueden causar daños estructurales, derribos de árboles, cortes de suministro eléctrico o accidentes graves en espacios abiertos.
Rachas de 160 km/h son comparables a las que se registran en temporales costeros o episodios de viento de levante intenso, fenómeno no desconocido en la costa alicantina pero que raramente alcanza esta magnitud en pleno verano. La combinación de calor estival, baja humedad y viento fuerte puede agravar además el riesgo de incendios forestales en las zonas de interior de la provincia.
Recomendaciones para residentes y visitantes
Ante una alerta de este nivel, las autoridades recomiendan evitar salir a la calle salvo que sea estrictamente necesario, no aparcar bajo árboles o en zonas expuestas, asegurar objetos en balcones y terrazas privadas, y mantenerse alejado de zonas costeras o elevadas donde el viento puede ser más intenso.
Para quienes tengan previsto visitar el Castillo de Santa Bárbara o pasear por el centro histórico, es aconsejable consultar la evolución del aviso antes de salir y seguir las indicaciones de Protección Civil y del Ayuntamiento a través de sus canales oficiales. La Plaza de los Luceros y otras zonas abiertas del centro también pueden verse afectadas por el cierre de veladores y la restricción de actividad en el espacio público.
Los turistas alojados en la ciudad deben tener en cuenta que el acceso al castillo y a los parques quedará cortado durante la jornada del jueves. Es recomendable reorganizar visitas previstas para ese día o posponerlas si el aviso se mantiene activo.
Impacto en la vida urbana y en la hostelería
El cierre de veladores supone una jornada sin actividad en terraza para numerosos establecimientos del centro y del Puerto de Alicante, zona con alta concentración de bares y restaurantes con espacios exteriores. Aunque la medida es temporal y motivada por razones de seguridad, tiene un impacto económico directo en el sector hostelero, especialmente en un día laborable de julio, mes de máxima afluencia turística.
El Ayuntamiento no ha indicado, según la información disponible, si la medida podría extenderse más allá del jueves en función de la evolución del fenómeno meteorológico. Los ciudadanos deben estar atentos a posibles actualizaciones.
Una medida de prevención ante un riesgo real
El cierre preventivo de espacios públicos ante alertas meteorológicas extremas es una práctica consolidada en los municipios del litoral mediterráneo, donde los episodios de viento fuerte, lluvias torrenciales o calor extremo pueden sucederse con relativa frecuencia. En Alicante, la orografía urbana, con zonas elevadas como el Benacantil y amplias áreas abiertas junto al mar, hace que la gestión de estos episodios sea especialmente relevante.
La decisión del consistorio de actuar con antelación, cerrando espacios antes de que el fenómeno se produzca, responde a los protocolos de protección civil y busca minimizar el riesgo de accidentes en una ciudad que en julio concentra tanto a su población habitual como a miles de visitantes.