Benidoleig tiene un nombre de origen árabe —del valenciano medieval, con raíz árabe— que ya da pistas sobre la antigüedad del asentamiento en esta zona. La Marina Alta estuvo bajo dominio musulmán durante siglos y, aunque la conquista cristiana reorganizó el territorio, muchos topónimos y parte de la estructura agraria siguen reflejando ese pasado. El municipio pertenece a la comarca de la Marina Alta y comparte con sus vecinos —Pedreguer, Gata de Gorgos, El Verger— esa identidad interior que convive a pocos kilómetros del bullicio de Dénia o Jávea.
La Cova de les Calaveres es el elemento patrimonial más importante del término. Los restos humanos y faunísticos hallados en su interior la convierten en un yacimiento de relevancia arqueológica real, no en un simple atractivo turístico de temporada. Ha estado vinculada a diferentes etapas prehistóricas y su nombre viene de los cráneos humanos que encontraron los primeros exploradores modernos en el siglo XIX.
Las fiestas patronales se celebran en honor a Sant Pere, a finales de junio, con los actos típicos de los pueblos de la zona: misa mayor, música en la plaza, baile y alguna que otra traca. Son fiestas de pueblo de verdad, sin artificios para turistas, donde la gente del municipio y los que regresan al pueblo familiar en verano son los protagonistas. También se celebran fiestas de Moros y Cristianos, tradición profundamente arraigada en toda la Marina Alta.
La economía local ha girado históricamente en torno a la agricultura, con el cultivo de la uva moscatel y la pasa como producto estrella. Aunque el sector agrícola ha perdido peso relativo con los años, el paisaje de viñedos sigue definiendo visualmente el término municipal y forma parte de la identidad colectiva del pueblo.